Murió el único sobreviviente de una masacre familiar en Utah: tenía 19 años y acababa de empezar la universidad
Un joven ciego de Utah, único sobreviviente de una tragedia familiar ocurrida en diciembre de 2024, murió de manera inesperada apenas una semana después de iniciar sus estudios universitarios, informaron sus familiares.
Se trata de Sha Reh, de 19 años, quien a los 17 sobrevivió al ataque en el que su padre asesinó a su madre y a sus tres hermanos antes de quitarse la vida. El adolescente recibió un disparo en la cabeza, logró sobrevivir de forma milagrosa, pero perdió totalmente la visión y sufrió graves lesiones cerebrales.
A pesar de las secuelas físicas y emocionales, logró recuperarse, aprender Braille y reconstruir su proyecto de vida. La semana pasada había comenzado su primer año en la Universidad de Utah, con una beca completa que cubría sus gastos académicos, y tenía como objetivo estudiar Derecho.
El domingo, su familia confirmó que falleció por causas naturales en la vivienda de su tía y su tío, con quienes residía. En un mensaje difundido por sus allegados, expresaron que, aunque el dolor es profundo, encuentran consuelo en la idea de que volvió a reunirse con su familia.
Reh fue el único sobreviviente del ataque armado que terminó con la vida de su madre, Bu Meh, de 38 años; su hermano Boe Reh, de 11; y sus hermanas Kristina Ree, de 8, y Nyay Meh, de 2. Su padre, Dae Reh, de 42, fue hallado muerto junto al arma utilizada en el crimen, de acuerdo con la investigación policial.
El disparo en el rostro le provocó ceguera total y un severo traumatismo cerebral. Tras ser dado de alta, quedó al cuidado de familiares cercanos, quienes lo acompañaron durante el largo proceso de rehabilitación.
Quienes lo conocieron lo describieron como un ejemplo de resiliencia. Estaba decidido a seguir adelante pese a todas las dificultades y había manifestado su deseo de convertirse en abogado para ser una inspiración para otros jóvenes. En entrevistas previas, había dicho que su principal objetivo era ser feliz y ayudar a que los demás también lo fueran.
Su fe religiosa fue uno de los pilares que lo ayudaron a atravesar la tragedia. Había decidido bautizarse y sostenía que la espiritualidad le permitía mantener una actitud positiva y la esperanza de reencontrarse con sus seres queridos.
La familia había llegado a Estados Unidos hacía más de una década, luego de huir de Myanmar, donde su madre escapó de un contexto de violencia y persecución étnica.
Tras la reciente muerte del joven, se inició una campaña solidaria para cubrir los gastos funerarios y conmemorativos, que hasta el martes había reunido cerca de 13,500 dolares de una meta de 20,000.







Sigue todas las noticias de USA NOVA en Google News













