El secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció el viernes una serie de restricciones inéditas para el acceso de periodistas al edificio del Pentágono, decisión que despertó una fuerte preocupación en medios nacionales e internacionales por el riesgo de censura y limitación del trabajo independiente.
La nueva normativa obliga a los comunicadores que cubren el Departamento de Guerra a comprometerse a no difundir información que no haya sido autorizada oficialmente.
Nós EUA, jornalistas vão precisar de autorização para publicar notícias do Pentágono: pic.twitter.com/cyeG3w41AS
— Mônica Bergamo (@monicabergamo) September 20, 2025
Quienes incumplan esta condición podrán perder sus credenciales de acceso. Además, el Pentágono se reserva el derecho de revocar los pases de prensa de aquellos reporteros considerados “una amenaza para la seguridad”, incluso en casos donde se detecte la tenencia de documentos clasificados o no aprobados.
De acuerdo con la comunicación oficial, las medidas entrarán en vigor dentro de dos o tres semanas y alcanzarán a todos los medios acreditados en la sede del Departamento de Guerra.
“La prensa no dirige el Pentágono, sino la gente”, justificó Hegseth en una publicación en la red X, donde también advirtió que quienes no porten identificación “pueden irse a casa”.
No es la primera vez que el funcionario endurece las condiciones: en mayo ya había restringido el acceso de la prensa tras el escándalo por la filtración de información sobre ataques en Yemen a través de un grupo en Signal.
Estas disposiciones se suman a otras acciones recientes de la administración de Donald Trump contra medios y periodistas. En los últimos días, el presidente demandó al New York Times por difamación y, además, se conoció la presión ejercida sobre la cadena ABC para que cancelara indefinidamente el programa del comediante Jimmy Kimmel, luego de que este cuestionara públicamente la reacción republicana al asesinato del activista Charlie Kirk.







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