El asesino del torso rompió el silencio: resolvieron un crimen de 1965 tras casi 60 años
Un homicidio que llevaba casi seis décadas sin respuesta finalmente fue esclarecido. El Departamento de Policía de Fair Lawn confirmó el cierre de su único caso de asesinato sin resolver, tras la confesión de un peligroso asesino serial que ya cumple múltiples condenas a prisión perpetua.
El responsable es Richard Cottingham, un criminal condenado por una extensa cadena de homicidios, quien admitió haber asesinado en 1965 a Alys Eberhardt, una joven de 18 años que estudiaba enfermería y que fue hallada brutalmente apuñalada y golpeada dentro de la vivienda de su familia.
La causa fue reactivada en 2021 por orden del entonces jefe policial Glen Cauwels, y quedó en manos de los detectives Eric Eleshewich y Brian Rypkema. Tras un minucioso trabajo de revisión de pruebas y entrevistas, lograron vincular definitivamente a Cottingham con el crimen.
El asesino, detenido desde 1981, terminó confesando durante una serie de interrogatorios realizados a fines del año pasado, en un contexto marcado por el deterioro de su salud.
Según los investigadores, aportó datos precisos sobre la escena y la disposición de la vivienda que jamás habían sido difundidos públicamente, lo que reforzó la validez de su declaración.
De acuerdo a la reconstrucción del caso, Cottingham había visto a la víctima por primera vez cuando ella realizaba prácticas en el Hospital Hackensack. Apenas dos semanas después, la joven fue asesinada.
Conocido mediáticamente como el “asesino del torso”, Cottingham volvió a ocupar titulares en 2022 cuando reconoció el asesinato de Diane Cusick, ocurrido en Long Island en 1968, y confesó además otros cuatro homicidios de mujeres jóvenes en esa misma zona.
Para las autoridades de Fair Lawn, la resolución del expediente representa un hecho histórico. El jefe policial Joseph Dawicki remarcó que se trata de un avance clave para la institución y para la comunidad, al poner fin a una investigación que se extendió durante generaciones.
En el plano familiar, la confesión significó un cierre largamente esperado. Michael Smith, sobrino de la víctima, expresó que la noticia llegó como un alivio después de una espera interminable y destacó el impacto emocional que tuvo poder comunicarle finalmente la verdad a su madre, hermana de Alys.
Actualmente, Cottingham permanece alojado en la Prisión Estatal de South Woods cumpliendo tres cadenas perpetuas. Si bien enfrenta nuevas órdenes de detención vinculadas a otros homicidios, las autoridades indicaron que no se impulsarán cargos adicionales por este caso.







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