Murió en prisión Aldrich Ames, el mayor traidor de la CIA que vendió secretos a Rusia
La historia de una de las traiciones más graves en la inteligencia estadounidense llegó a su fin. Aldrich Ames, exagente de la CIA que durante años trabajó en secreto para la inteligencia rusa, murió a los 84 años en una prisión federal del estado de Maryland, confirmó un portavoz de la Oficina de Prisiones.
Ames había ocupado un puesto clave dentro de la agencia: fue jefe de una división de inteligencia y tenía acceso a información considerada extremadamente sensible para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Perhaps the most tragic thing about the Aldrich Ames case is that it was only ever about money. The people who were murdered and tortured as a result of his treason didn't really enter into his thinking. A rather contemporary issue as well. Good riddance, Aldrich Ames. pic.twitter.com/kV0F2lgVZ1
— Jason Matthews (@JasonDCMatthews) January 7, 2026
De acuerdo con el FBI, era uno de los pocos funcionarios con acceso a datos vinculados al programa soviético y mantuvo múltiples encuentros con miembros de la KGB.
Su doble vida comenzó mientras estaba destinado en Colombia y se profundizó luego en Roma y Washington, donde entregó documentación confidencial a los servicios rusos.
En 1985 tomó contacto directo con los soviéticos y les ofreció detalles sobre operaciones de la CIA a cambio de 50.000 dólares. Con el tiempo, la cifra creció hasta alcanzar cientos de miles, mientras el volumen de información filtrada se volvía cada vez más grave.
Entre los documentos entregados figuraba una lista de agentes soviéticos que trabajaban en secreto para Estados Unidos. Esa información habría derivado en el arresto o la ejecución de al menos 10 informantes, uno de los golpes más duros sufridos por la inteligencia norteamericana durante la Guerra Fría.
La caída de Ames llegó tras una investigación conjunta de la CIA y el FBI que incluyó vigilancia física y electrónica durante casi un año. Fue detenido en febrero de 1994 junto a su esposa, Rosario Ames, quien colaboró en las maniobras de espionaje. Él fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, mientras que ella recibió una pena de 63 meses de prisión.
La Oficina de Prisiones informó que no se brindarán detalles sobre las causas del fallecimiento por razones de seguridad y privacidad, y que la determinación oficial queda en manos del médico forense.
Con su muerte, se cierra uno de los capítulos más oscuros del espionaje moderno: el de un hombre que, desde el corazón mismo de la CIA, vendió secretos, traicionó a su país y dejó un saldo de consecuencias irreversibles.







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