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Preocupación por el hantavirus tras un misterioso caso en un crucero

Las autoridades sanitarias investigan contagios y muertes vinculadas a un crucero mientras resurgen las advertencias sobre el virus transmitido por roedores y sus graves consecuencias respiratorias.

El hantavirus volvió a quedar bajo la lupa luego de que un episodio registrado en un crucero, con personas enfermas y fallecidas, despertara preocupación y reactivara las alertas sanitarias. Aunque la investigación continúa y todavía no se confirmó el origen exacto de los contagios, el caso volvió a poner en discusión los riesgos reales de esta enfermedad y las zonas donde existe mayor exposición.

Especialistas remarcan que se trata de una patología poco frecuente, pero potencialmente letal. De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), desde la detección del síndrome pulmonar por hantavirus en 1993 se registraron poco más de 800 casos en Estados Unidos, con una tasa de mortalidad que ronda entre el 30 y el 35 por ciento.

Los antecedentes muestran que la mayoría de los casos se concentran en el oeste del país, especialmente en regiones rurales o montañosas donde habitan roedores silvestres portadores del virus. Entre los estados con mayor cantidad de reportes aparecen California, Colorado, Nuevo México y Arizona.

En California, por ejemplo, las autoridades sanitarias suelen advertir sobre el riesgo en parques nacionales y zonas boscosas como Yosemite. En otros estados, los contagios estuvieron relacionados con viviendas abandonadas, galpones o ambientes cerrados con presencia de roedores.

El principal transmisor en Norteamérica es el llamado “ratón ciervo”, un pequeño roedor que puede portar el virus sin desarrollar síntomas. El contagio se produce cuando una persona inhala partículas contaminadas provenientes de orina, saliva o heces secas de estos animales.

Los expertos aclararon que en Estados Unidos no existe transmisión de persona a persona, algo que sí fue documentado en Sudamérica con variantes como el virus Andes, detectado en países como Argentina y Chile.

El temor generado por el episodio del crucero tiene que ver con la posibilidad de que el virus aparezca en contextos alejados de los ambientes rurales tradicionalmente asociados al hantavirus.

Sin embargo, investigadores consultados por medios locales sostienen que, incluso si se confirma la enfermedad en ese caso, lo más probable es que la exposición haya ocurrido previamente y no durante la navegación.

Uno de los mayores problemas del hantavirus es que sus síntomas iniciales suelen confundirse con una gripe común. Fiebre, dolores musculares, cansancio y malestar general son las primeras señales. Pero en algunos pacientes la enfermedad avanza rápidamente hacia un cuadro respiratorio severo, con dificultad para respirar y compromiso pulmonar grave.

Por ese motivo, médicos y autoridades sanitarias insisten en la importancia del contexto epidemiológico. Haber estado en lugares cerrados con presencia de roedores y luego desarrollar síntomas compatibles puede ser un dato clave para detectar la enfermedad a tiempo.

Las recomendaciones preventivas apuntan principalmente a evitar el contacto con ambientes contaminados. Entre las medidas más importantes figuran ventilar espacios cerrados antes de ingresar, utilizar guantes y mascarillas al limpiar, desinfectar superficies con agua y lavandina y evitar barrer en seco para no levantar partículas en el aire.

También se aconseja mantener viviendas y galpones libres de roedores, cortar malezas, eliminar posibles refugios y almacenar alimentos en recipientes herméticos.

Si bien las autoridades remarcan que el hantavirus no representa un riesgo cotidiano para la mayoría de la población, advierten que sigue siendo una enfermedad grave en situaciones específicas vinculadas a la exposición a roedores en ambientes cerrados o poco ventilados.

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