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Escándalo

Washington avanza con su cacería en el Caribe: el Gobierno le arrebató otro petrolero a Venezuela

El procedimiento se desarrolló en aguas del mar Caribe y fue ejecutado por infantes de marina y personal naval de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear.

El Gobierno volvió a tensar la cuerda en el tablero geopolítico y confiscó durante la madrugada el buque cisterna Olina, el tercer petrolero incautado en apenas una semana en el marco de los operativos contra embarcaciones vinculadas a maniobras petroleras con Venezuela.

El procedimiento se desarrolló en aguas del mar Caribe y fue ejecutado por infantes de marina y personal naval de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, con apoyo logístico desplegado desde el portaaviones USS Gerald R. Ford.

La incautación se encuadra dentro de la denominada Operación Lanza del Sur, una estrategia impulsada por el Departamento de Guerra de Estados Unidos para frenar actividades consideradas ilícitas y reforzar el control militar en el hemisferio occidental.

En el despliegue también participaron el USS Iwo Jima, el USS San Antonio y el USS Fort Lauderdale, integrantes del Grupo Anfibio Listo de la Armada estadounidense. Según voceros oficiales, el abordaje se realizó sin incidentes ni resistencia.

Desde el comando operativo remarcaron que la maniobra busca enviar una señal directa y sin matices: no existen zonas seguras para quienes intenten eludir los controles y las sanciones internacionales.

El antecedente inmediato se registró días atrás, cuando fuerzas estadounidenses capturaron otros dos petroleros que habrían intentado sortear el bloqueo naval impuesto a embarcaciones relacionadas con Venezuela. Las acciones se desarrollaron de manera coordinada en el Atlántico Norte y el Caribe, elevando el nivel de presión sobre las rutas marítimas.

Uno de los buques interceptados fue el Bella 1, de bandera rusa, seguido durante casi dos semanas mientras se dirigía hacia Rusia. El otro fue el M/T Sophia, capturado sin enfrentamientos en aguas caribeñas. En el caso del Bella 1, la Guardia Costera logró concretar el abordaje luego de reiterados intentos, hasta que la tripulación accedió sin oponer resistencia.

El operativo contó con articulación entre el Departamento de Justicia, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa de Estados Unidos, incluso con presencia de naves militares rusas en las inmediaciones, aunque sin episodios de hostilidad.

El petrolero Bella 1, actualmente denominado Marinera, había quedado bajo la lupa tras el endurecimiento de las sanciones contra Venezuela dispuesto por la administración de Donald Trump.

En paralelo, el M/T Sophia fue identificado como parte de la llamada “flota oscura”, integrada por embarcaciones que operan sin bandera o con identidades alteradas.

De acuerdo con datos oficiales, al menos 16 petroleros sancionados intentaron evadir los controles en los últimos meses mediante tácticas como el apagado de sistemas de transmisión, el cambio de nombre o bandera y la modificación deliberada de rutas de navegación.

El resultado es un escenario de creciente militarización en alta mar, con Washington decidido a cerrar cualquier resquicio que permita sostener el comercio petrolero bajo sanción.

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